Una vez que haya establecido la lista de actividades que debe realizar en el camino hacia la consecución de un objetivo, intégrelas en un programa coherente. Al efectuar una gran compra, por ejemplo, puede reflexionar en relación con seis actividades principales:
• Determinar qué quiere.
• Establecer un presupuesto.
• Decidir qué marca o modelo adquirir.
• Comparar precios, plazos, disponibilidad y servicio de mantenimiento de diferentes proveedores.
• Determinar qué fuente emplear.
• Hacer el pedido.
Claro está que este ejemplo se ha simplificado. Muchas compras no pueden llevarse a cabo en un tiempo tan corto como una semana y, aunque fuera posible, implicarían muchos más pasos que los mencionados. No obstante, cualquiera que sea el número de actividades requeridas, es posible prever el tiempo necesario para concluirlas y muchas se superpondrán.
Hora a hora
Un programa diario es simplemente un punto de partida. Le proporciona una rápida perspectiva de lo que espera, pero no contiene los elementos suficientes para gestionar realmente su tiempo. Con este fin tendrá que organizar su trabajo de hora en hora.
Cuantif ique todas las demás actividades
Durante la semana en que ha de hacer la compra mencionada, es posible que usted tenga una variedad de prioridades distintas, como redactar un informe sobre una conferencia comercial a la que asistió la semana anterior, asistir a una reunión del personal, cenar con un cliente importante y empezar a preparar sus proyectos presupuestarios para los próximos seis meses.
Algunas de ellas pueden ser prolongaciones de un trabajo previamente iniciado, mientras que otras constituirán tal vez nuevas tareas, algunas de las cuales quizá no terminará en meses. La feliz conclusión de cada uno de estos proyectos deberá tratarse como un objetivo que pueda fragmentarse en pasos diferentes, a cada uno de los cuales se le asignará un volumen de tiempo determinado,
0 comentarios:
Publicar un comentario